
Por: Juan Carlos Figueroa

El empresario y cofundador de Microsoft, Bill Gates, advirtió sobre el profundo impacto que la inteligencia artificial (IA) podría provocar en el empleo y en la sociedad, al considerar que gobiernos, empresas y comunidades todavía no están suficientemente preparados para afrontar la rapidez con la que avanza esta tecnología.
La advertencia forma parte de un extenso ensayo publicado este miércoles 26 de agosto de 2026 en su plataforma personal, Gates Notes, titulado “A turbulent AI era — and critical choices to make”, en el que analiza los principales riesgos y oportunidades que plantea la expansión de la inteligencia artificial.
Gates sostiene que, incluso bajo las mejores circunstancias, la transición hacia la nueva era de la IA será uno de los períodos más turbulentos de la historia humana y afirma que actualmente no observa una preparación suficiente por parte de líderes, expertos y comunidades.
Según el empresario, el mundo necesita comenzar desde ahora a construir un marco capaz de administrar los efectos económicos y sociales de la inteligencia artificial, en lugar de esperar a que millones de personas ya hayan sido desplazadas o afectadas por los cambios tecnológicos.
La IA podría transformar rápidamente el mercado laboral
Uno de los principales puntos de preocupación de Gates es el futuro del empleo.
Explica que los puestos de nivel inicial y medio se encuentran entre los más expuestos a la automatización y advierte que la transformación podría producirse en aproximadamente una década, mucho más rápido que anteriores cambios económicos que se desarrollaron durante varias generaciones.
El empresario señala que la inteligencia artificial podría asumir tareas relacionadas con el razonamiento humano y extender su impacto a sectores como el derecho, el servicio al cliente, la medicina, el desarrollo de software y la manufactura.
Gates también considera que el avance de robots cada vez más capaces podría llevar la automatización hacia trabajos físicos. Según su análisis, los llamados robots inteligentes podrían comenzar a competir con personas en determinadas tareas físicas, incluso en sectores como la construcción y la hostelería, antes de finalizar esta década.
A su juicio, el problema no será solamente la pérdida de empleos, sino también la dificultad que tendrán algunos trabajadores para adquirir rápidamente las nuevas habilidades requeridas por el mercado.
Propone reservar algunos trabajos exclusivamente para humanos
Entre las propuestas más particulares de Gates figura el concepto “Human Reserved”, que puede traducirse como “reservado para humanos”.
La idea consiste en establecer determinadas actividades que, aunque técnicamente puedan ser realizadas por inteligencia artificial o robots, permanezcan deliberadamente en manos de personas.
Gates compara esta propuesta con las reservas naturales: espacios en los que sería técnicamente posible construir, pero que la sociedad decide preservar porque considera que su pérdida sería demasiado importante.
El empresario pone como ejemplo el cuidado de su padre, quien falleció en 2020 después de padecer Alzheimer. Durante las últimas etapas de su enfermedad recibió atención permanente de cuidadores profesionales.
Gates considera que existe un componente profundamente humano en ese tipo de atención y sostiene que algunas tareas deberían mantenerse bajo responsabilidad de personas.
También menciona situaciones relacionadas con la salud, como comunicar a un paciente que padece una enfermedad incurable, para plantear que existen actividades que una máquina podría realizar técnicamente, pero que la sociedad podría decidir que continúen siendo responsabilidad de seres humanos.
El propio Gates reconoce que esta propuesta plantea preguntas difíciles: quién decidirá qué trabajos deben reservarse para los humanos, qué criterios deberán utilizarse y cómo se evitaría que las empresas incumplan las reglas.
Gates vuelve a defender un impuesto a los robots y la IA
Otra de sus propuestas consiste en revisar el sistema tributario para reducir los incentivos económicos que favorecen la sustitución de trabajadores por máquinas.
Gates volvió a defender la idea de establecer impuestos relacionados con los robots y el uso de inteligencia artificial.
Su argumento es que las empresas deben asumir determinadas cargas cuando emplean trabajadores, mientras que la automatización puede recibir un tratamiento fiscal diferente. A su juicio, un impuesto sobre robots o determinados usos de IA podría reducir parcialmente el incentivo para reemplazar trabajadores y, al mismo tiempo, generar recursos para financiar programas de capacitación y una red de protección social más sólida.
Sin embargo, Gates reconoce que esta medida no sería una solución completa y que tendría que diseñarse cuidadosamente para evitar que perjudique aplicaciones beneficiosas de la inteligencia artificial.
Ciberataques, desinformación y pérdida de control
El empresario también advierte sobre otros riesgos asociados con el desarrollo acelerado de la IA.
Entre ellos menciona el aumento de las capacidades de los delincuentes para realizar fraudes, ataques cibernéticos y campañas de desinformación, así como el uso de tecnologías capaces de generar contenidos falsos cada vez más difíciles de identificar.
Gates también expresa preocupación por la posibilidad de que sistemas de inteligencia artificial cada vez más avanzados puedan actuar de maneras que sus propios desarrolladores no hayan previsto.
A esto suma inquietudes relacionadas con armas autónomas, vigilancia y otros usos de la tecnología que podrían aumentar la capacidad de individuos, organizaciones o gobiernos para causar daños.
Preocupación por los niños y la educación
Otro de los aspectos abordados por Gates es la utilización de compañeros virtuales de inteligencia artificial y su posible efecto sobre niños y jóvenes.
Considera que una dependencia excesiva de estos sistemas podría afectar el desarrollo de habilidades sociales y las relaciones humanas, debido a que los compañeros de IA están disponibles permanentemente y suelen adaptarse a las preferencias del usuario.
También advierte sobre el impacto que la IA puede tener en la educación. Aunque reconoce que la tecnología podría ayudar a las personas a aprender más, plantea el riesgo de que un uso inadecuado termine debilitando algunas capacidades de pensamiento crítico.
Gates pide un nuevo marco internacional
Ante la magnitud de los cambios previstos, Gates sostiene que el mundo necesita construir nuevas estructuras nacionales e internacionales para gestionar la inteligencia artificial.
Considera que las instituciones actuales no fueron diseñadas para enfrentar una tecnología que puede extenderse con tanta rapidez y afectar simultáneamente el empleo, la seguridad, la educación, la salud y otros ámbitos de la sociedad.
Por esa razón, plantea la participación de gobiernos, economistas, especialistas en tecnología, expertos laborales, empresarios y trabajadores en la construcción de nuevas reglas.
También considera necesaria la cooperación entre Estados Unidos y China, al entender que los principales países involucrados en el desarrollo de esta tecnología deberán establecer mecanismos de coordinación y normas comunes.
Gates reconoce que la IA también puede generar grandes beneficios
A pesar del tono de sus advertencias, Gates no considera que la inteligencia artificial sea exclusivamente negativa.
Por el contrario, sostiene que la tecnología podría convertirse en una poderosa herramienta para mejorar la salud, la educación, la agricultura y los servicios públicos, siempre que sus beneficios sean distribuidos de manera amplia y no se concentren únicamente en una minoría.
El empresario considera que la prioridad debe ser encontrar un equilibrio que permita aprovechar las ventajas de la IA mientras se reducen sus efectos negativos sobre los trabajadores y la sociedad.
“El mundo necesita un plan”
El mensaje central del nuevo ensayo de Bill Gates es que la inteligencia artificial avanza con una rapidez que obliga a gobiernos y sociedades a tomar decisiones antes de que sus efectos sean todavía más difíciles de manejar.
Para Gates, el desafío no consiste simplemente en detener el desarrollo de la IA, sino en establecer reglas que permitan aprovechar sus beneficios, proteger a las personas afectadas por la automatización y preservar aquellos ámbitos en los que el criterio, la empatía y la presencia humana continúan siendo fundamentales.
Su advertencia coloca nuevamente el futuro del empleo y la regulación de la inteligencia artificial en el centro del debate internacional: la tecnología seguirá avanzando, pero la gran pregunta es si las sociedades serán capaces de prepararse a tiempo para los cambios que traerá consigo.
Fuente principal: Gates Notes, ensayo de Bill Gates publicado el 26 de agosto de 2026.
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